IOM Iraq, 2014. An artis. Domiz Syrian refugee camp in northern Irak.

Cifras clave:

- Más de 3 millones de personas desplazadas desde enero de 2014.

- Más de 8 millones de personas precisan asistencia humanitaria.

- El nuevo plan de respuesta humanitaria para Irak solicita 500 millones de dólares para hacer frente a las necesidades de los iraquíes.

Desde que hace un año Daesh (el mal llamado "Estado Islámico") se introdujera en Irak y conquistara Mosul, la situación de la población iraquí empeora semana tras semana. Desde enero de 2014 se calculan en ocho millones las personas que precisan de asistencia humanitaria (de una población total estimada en unos 30 millones de personas). El nuevo coordinador de Ayuda de Emergencia de Naciones Unidas, Stephen O'Brien, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que haga un mayor esfuerzo económico para lograr alcanzar a cubrir las necesidades humanitarias de los iraquíes.

La protección humanitaria

La protección humanitaria tiene el fin de proteger a la población civil contra los peligros de las hostilidades y las catástrofes, facilitar las condiciones necesarias para su supervivencia y ayudarla a recuperarse de los efectos de las mismas. De ahí se derivan tres funciones fundamentales: la preventiva, consistente en la protección de la población antes de que se vea afectada por un conflicto armado o un desastre natural; la reparadora, consistente en ayudar a la población a superar los efectos adversos que se hayan producido y lograr la vuelta a la normalidad; y la de salvaguardia, que hace referencia al establecimiento de las condiciones necesarias para la supervivencia de una población, por ejemplo, protegiendo bienes indispensables como el agua.

Bajo esa múltiple óptica, las acciones que puede llevar a cabo la protección humanitaria en contextos de conflicto o desastres naturales son, entre otras, las siguientes: servicio de alarma, evacuación, habilitación y organización de refugios, salvamento, servicios sanitarios, lucha contra incendios, detección y señalamiento de zonas peligrosas, descontaminación y medidas de protección similares, provisión de alojamientos y abastecimiento de urgencia, medidas de urgencia para restablecer servicios públicos indispensables, asistencia para preservar los bienes indispensables para la supervivencia y otras medidas complementarias.

Y para que estas labores puedan ser garantizadas, los organismos encargados de llevarlas a cabo deben respetar en todo momento los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia. Sin esta premisa básica se corre el riesgo de ser visto como parte combatiente, con las consecuencias negativas tanto en la protección del personal humanitario como en la imposibilidad de acceso a las víctimas y la distribución de la ayuda humanitaria. Aun así, es obvio en demasiados casos que el cumplimiento de estos principios no garantiza el acceso a las personas en riesgo humanitario cuando se trata con actores como, en este caso Daesh, que no reconocen estos principios humanitarios y no se sienten obligados por el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Dificultades y violaciones del DIH en Irak

La protección de la población en Irak se está viendo dificultada por distintos factores, especialmente, la violencia extrema a la que está siendo sometida tanto por parte de las milicias de Daesh como por los ataques del ejército iraquí y las milicias chiíes y los bombardeos de la coalición internacional.

El respeto generalizado al DIH es inexistente, tal y como ilustran los ataques reiterados contra la población civil. Las milicias de Daesh han cometido masacres indiscriminadas contra numerosos colectivos, debido a su adscripción religiosa a otro credo o a la rama chií del Islam, así como a los musulmanes suníes que se niegan a aceptar su autoridad. Las matanzas han afectado especialmente a los hombres, mientras que las mujeres y niños y niñas han sufrido secuestros y han visto agravadas sus condiciones humanitarias. En concreto, las jóvenes y adolescentes están sufriendo condiciones de esclavitud, en las que son vendidas a distintos líderes y guerrilleros de la organización y son mantenidas en cautiverio. Aunque aún no podemos hablar de genocidio en sentido estricto, Daesh sí que ha procedido a una limpieza étnica en la región bajo su control, como muestra la especial persecución contra los miembros de las diversas minorías existentes en el territorio que controlan (sean cristianos o yazidíes, turcomanos, kakais o shabaks).

Por su parte, el ejército iraquí ha causado la muerte de numerosos civiles inocentes al no discriminar en sus ataques aéreos y artilleros en áreas urbanas. Por su parte, las milicias chiíes también han cometido diversas masacres, así como torturas y violaciones, cebándose especialmente con la población suní, por considerarla colaboradora de los yihadistas. Asimismo, las fuerzas armadas iraquíes han faltado a su deber de proteger a la población civil de los ataques de los milicianos, al abandonar zonas que controlaban frente al avance de los violentos.

Estas violaciones también han provocado numerosos desplazamientos de población, debido al miedo a sufrir el mismo destino que otros compatriotas. La población desplazada interna en Irak asciende a 3 millones de personas aproximadamente. De ellas unas 530.000 se encuentran en la provincia de Anbar, mientras que las provincias de Bagdad y Dahuk acogen a 483.000 y 445.000 personas respectivamente. Otros dos millones de personas se encuentran en el Kurdistán iraquí.

La protección de la población en Irak

La protección de los colectivos de población iraquí anteriormente mencionados se está llevando a cabo por los distintos actores humanitarios, como las agencias de Naciones Unidas ACNUR, UNICEF, OCHA, así como por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y numerosas ONG tanto internacionales como locales.

Hasta ahora las labores de protección humanitaria se han ceñido sobre todo a la evacuación de las poblaciones amenazadas por los ataques, tanto de los yihadistas como de las milicias paraestatales; a la habilitación y organización de refugios y a la provisión de alojamientos y abastecimientos de urgencia. Puesto que el mayor problema en Irak es la enorme cantidad de personas desplazadas internamente, la gran labor de ayuda ha consistido en la habilitación de 12 campamentos de refugiados y 30 centros colectivos. Estos difieren según la ubicación: urbanos en la provincia de Bagdad, los campos de Al-Obaidi y Al-Waleed (en la provincia de Anbar), y varios campos en la provincia norteña de Dahuk. Asimismo, hay que señalar el importante papel que está jugando el Gobierno Regional del Kurdistán, no sólo haciendo frente militarmente al avance de los yihadistas, sino también en el plano humanitario. El Kurdistán iraquí acoge a más de 2 millones de iraquíes, repartidos en diversas ubicaciones como los campos de Makhmour, Arbat, Erbil y otros muchos. Esta zona del país es en la que los actores humanitarios tienen más fácil acceso a la población necesitada. Por el contrario, la zona oeste del país, fronteriza con Siria y bajo control de Daesh es donde resulta mucho más complicado.

Asimismo, y a pesar del grave deterioro de las condiciones de seguridad, se ha podido prestar asistencia sanitaria a millones de personas y 5,3 millones de niños y niñas han sido vacunados contra la polio. Numerosas escuelas han sido también rehabilitadas y se han establecido espacios de aprendizaje temporales. La labor de los distintos actores en la respuesta humanitaria se ha centrado en acceder a aquellas personas necesitadas de las que el gobierno iraquí no podía hacerse cargo. Sin embargo, afrontar estas necesidades requiere una constante financiación. Por ello, el pasado 4 de junio, en Bruselas, fue lanzado el nuevo Plan de Respuesta Humanitaria para Irak, que solicita una contribución de 500 millones de dólares para hacer frente a las necesidades de los iraquíes durante los próximos seis meses. Este plan será financiado conjuntamente con el gobierno iraquí, pues se plantea hacer una transición en el liderazgo de la asistencia a las autoridades locales. La población iraquí seguirá sufriendo esta dramática situación mientras la violencia generalizada y la amenaza que representa Daesh no desaparezcan. El peligro es que esta situación profundice aún más el conflicto sectario en marcha y que agrave todavía más la grave crisis humanitaria que sufre el país mesopotámico.

Enlaces de interés

Plan de Respuesta Humanitaria para Irak

Informe de Situación nº 47 OCHA

Información sobre Iraq UNHCR