ACAPS_Other_situations_of_violence

 

"En Honduras, El Salvador y Guatemala los niveles de violencia son superiores a los de algunos países que sufren conflictos armados y las consecuencias para la sociedad civil son tan devastadoras como las que sufren las personas que se encuentran en medio de una guerra civil". Esta es la principal conclusión a la que llega el informe que lleva por título "Otras situaciones de violencia en el triángulo del Norte Centroamericano" presentado el 28 de mayo por ACAPS, una plataforma creada por tres ONG (HelpAge International, Merlin y Norwegian Refugee Council) con la finalidad de mejorar la ayuda humanitaria en casos de emergencia.

Durante los últimos diez años la violencia relacionada con las drogas y la violencia urbana -conocido también como Otras Situaciones de Violencia (OSV)-, ha ido adquiriendo mayor visibilidad e impacto, convirtiéndose en una de las formas más graves de violencia en México y Centroamérica. Así, la diferencia entre violencia desencadenada por un conflicto armado tradicional o guerra y la violencia criminal ha perdido importancia en lo referente a sus consecuencias humanitarias en la sociedad civil.

Entre 2009 y 2011 se ha experimentado un recrudecimiento en los niveles de violencia delictiva en el Triángulo del Norte Centroamericano (TNCA) y puede deberse al incremento en operaciones de narcotráfico en la región, así como de violencia perpetrada por grupos armados como maras o crimen organizado. Se confirma que "los niveles de violencia homicida existentes en el TNCA son considerablemente superiores a los de países que sufren conflictos armados".

La media anual de tasa homicida en el mundo fue, en el año 2012 de 6,2 homicidios por cada 100.000 habitantes. El Salvador presenta un porcentaje de 41,2 homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que Guatemala 39,9 (niveles más elevados actualmente que durante sus respectivas guerras civiles). Honduras, por su parte, pese a no haber sufrido las consecuencias de una guerra civil en el pasado, es el país con mayores tasas de violencia en el mundo, con un 90,4, por delante de Sudán (60), Afganistán (6,5) o RDC (28,3).

América Latina posee los niveles más altos en cuanto a violencia juvenil, y el 30% de los homicidios en Las Américas guardan estrecha relación con bandas o grupos criminales. "La guerra contra las drogas en México (2006) modificó las rutas del narcotráfico y los equilibrios de poder entre los grupos criminales de la región, causando a su vez un creciente aumento en el número de enfrentamientos por el control territorial, una mejor organización de los grupos y el incremento de la presencia y uso de armas cada vez más sofisticadas y de mayor calibre. Las políticas de mano dura y la estrategia de militarización implementada por los Gobiernos del TNCA son también fuentes de desestabilización y del alza en los niveles de violencia (UNODC 2012, TNI 2012, FESCOL 2011)".

Dichos niveles de violencia incrementan todavía más la situación de vulnerabilidad de una gran parte de la población, que se ve obligada a abandonar sus hogares y se convierte en desplazados internos, o en refugiados, solicitantes de asilo o inmigrantes económicos en terceras naciones.

El documento concluye que "las drogas son el detonante de la prevalencia de la violencia y de las armas en la región", pero no esconde que "las elevadas tasas de corrupción e impunidad contribuyen a incrementar la desconfianza hacia las instituciones del Estado".

Documento en inglés

Documento en español

Más información en:

http://www.acaps.org/en/