David_Loquercio

 

Durante las V Jornadas Estatales de Acción Humanitaria del 14 de marzo, tuvimos el placer de hablar con David Loquercio, quien participó como ponente en la mesa redonda centrada las iniciativas de calidad y rendición de cuentas en el sector humanitario.

En lo que respecta a su trayectoria profesional, cuenta con una amplia experiencia dentro del ámbito de la ayuda humanitaria: ha trabajado para el Comité Internacional de la Cruz Roja y Oxfam, período durante el cual desarrolló proyectos en numerosos países en Asia, Latinoamérica y África. Asimismo, en el Overseas Development Institute, en Emergency Capacity Building Initiative y en People in Aid ha desarrollado proyectos de investigación sobre la rotación del personal en las agencias de ayuda así como ha trabajado en KPMG como consultor en el ámbito de mejor rendimiento, estrategia y gobernanza en la ayuda humanitaria.

1. En primer lugar, ¿podrías explicarnos un poco acerca de HAP International y de tu labor como Jefe de Política y Relaciones Externas?

HAP se creó por la existencia de relaciones desiguales dentro del sistema humanitario y del desequilibrio entre, por un lado, los beneficiarios del mismo (las comunidades locales) y, por el otro, las agencias de ayuda y donantes. En realidad, la relación contractual se establece entre las agencias de ayuda y los donantes, sobre todo los donantes institucionales. Es por ello que estos últimos deben tener la capacidad de rendir cuentas. Por otro lado, no existe influencia por parte de los beneficiarios y de ahí que HAP se creara para restablecer el equilibrio entre ambas partes, ayudando a que las organizaciones integren estos sistemas. La rendición de cuentas hace posible que las comunidades locales sean escuchadas, que puedan influir en nuestros programas, y ésa es la principal tarea de la que se encarga HAP. En lo que respecta a mi labor, me encargo de la sección de políticas. Se trata de una tarea bastante amplia porque, además de diseñar un estándar, un punto de referencia con el que trabajamos, tenemos que comprobar y asegurarnos continuamente de que las buenas prácticas, los estudios y las herramientas de nuestros miembros y grupos de influencia pueden efectivamente hacer de la rendición de cuentas una realidad. Tenemos que demostrar que la rendición de cuentas supone un impacto positivo en la calidad de los programas.

2. HAP afirma que la rendición de cuentas en el ámbito de la acción humanitaria es el derecho a ser escuchado y el deber de responder así como se centra en la voz de los afectados. ¿Cómo se asegura HAP de que la respuesta es la más adecuada en cada caso?

Sí, tal afirmación resulta bastante obvia. Este estándar integrado se basó en un largo proceso de consultas en el que participaron tanto donantes y agencias de ayuda como personas beneficiarias de dicha ayuda, con el objetivo de establecer qué mecanismos son, en nuestra opinión, los que de verdad supondrían una mejora en el campo de la rendición de cuentas. Todo ello teniendo claro que se trata de principios, no de una receta concreta. Así, cada principio deberá adaptarse a cada contexto. No se trata de un buzón de quejas, que es a lo que la gente suele estar acostumbrada. Se trata de olvidarse del buzón de quejas y, en su lugar, encontrar un modo para que la gente pueda expresarse, bien por métodos como el correo, o hablando directamente con el personal, o con miembros fiables de la comunidad, etc. De tal manera que existe un principio, que es el de asegurarse que la gente pueda expresarse y que luego la solución se aplique de acuerdo con las circunstancias contextuales.

3. En casos de emergencia extrema, ¿cómo se asegura HAP de la existencia de un equilibrio entre el tiempo y los recursos empleados en la rendición de cuentas?

En este caso, guarda similitudes con el ámbito de prevención y respuesta. Si una organización nunca ha desarrollado nada en el campo de la rendición de cuentas, resulta imposible incorporarlo de repente. Sin embargo, si previamente se han establecido canales de diálogo, la necesidad de informar a la gente, de aumentar la participación y la implicación de las personas en el diseño de los programas, en ese caso no creo que sea una tarea adicional demasiado compleja, sino que es una pequeña inversión al comienzo del proceso que puede producir grandes beneficios posteriormente. Si uno pretende ir demasiado deprisa y, por ello, se diseña una respuesta que acaba siendo inapropiada, entonces se habrá malgastado una gran cantidad de dinero. Siendo realista, es cierto que en algunos casos de emergencia extrema hay que actuar de manera inmediata, y de ahí que las agencias tengan ya medidas y paquetes preparados de antemano; pero en programas de un mes o dos meses, a largo plazo, se cuenta con suficiente tiempo para asegurarse de que éstos sean los más adecuados y respondan a las verdaderas necesidades de las personas en el terreno.

4. ¿Cuáles son las principales diferencias entre HAP y otras iniciativas como Proyecto Esfera o ALNAP?

De hecho creo que resulta muy positivo el debate que hemos presenciado durante las dos primeras sesiones de estas V Jornadas Estatales de Acción Humanitaria con el Grupo URD o el Steering Committee for Humanitarian Response (SCHI), en el que todos veíamos de manera relativamente similar el concepto de calidad, los problemas, las soluciones...Ahora bien, cada uno actúa de diferentes maneras. Por ejemplo, Esfera comenzó con una serie de estándares más técnicos en casos de emergencia, qué actividades resultan las de mayor necesidad siguiendo unos mínimos...y de ahí, hay quienes han tomado esos estándares como una receta, como un mínimo que no solo dice el qué sino también el cómo, qué principios básicos deberían tenerse siempre en cuenta en respuestas humanitarias, de los cuales HAP también ha integrado alguno. En cuanto a las diferencias entre Esfera y HAP, Esfera ha elegido una estrategia de auto regulación, en el sentido de que ellos establecen unos estándares a los que los grupos se comprometen; sin embargo, no cuentan con un mecanismo de verificación. Así, se espera que los donantes cumplan dichos estándares, pero no hay ninguna comprobación al respecto. El enfoque que proporcionamos en HAP es que cada miembro tiene que aceptar los compromisos y puntos de referencia respecto a rendición de cuentas y establecer un marco sobre cómo se va a realizar dicho proceso. Para ello, existe el Informe Anual, donde se establecen los progresos de una organización, los desafíos de cara al siguiente año...y además, existe la posibilidad de certificación del estándar HAP. Se trata de una manera de obtener mayor reconocimiento por los esfuerzos realizados para una mejora en la rendición de cuentas y es, a su vez, un motor para aumentar el impulso de la organización de manera rápida.

5. ¿Qué beneficios obtiene una organización miembro de HAP?

Personalmente, creo que el beneficio más importante es el compromiso general para con la rendición de cuentas y esa intención de que tu organización mejore. Contamos con 90 miembros, algunos de los cuales han estado presentes durante un largo periodo de tiempo, que nos proporcionan la experiencia de cómo se transforman esas políticas en la práctica, cómo la rendición de cuentas se hace realidad a nivel de campo. De esta manera, ya no tienes que empezar de cero, sino que puedes aprovechar la influencia y el impulso de la Secretaría de HAP y también de otros miembros. También creo que ser miembro de HAP aporta reconocimiento, ya que muestras tu compromiso, y si obtienes el certificado también es un signo de progreso dentro de la propia organización.

6. ¿Cuál ha sido el progreso en los últimos años en cuanto a calidad y rendición de cuentas en el ámbito humanitario, sobre todo de acuerdo con el "2011 Humanitarian Accountability Report" [Informe Anual 2011 de la Rendición de Cuentas en el ámbito humanitario] de HAP?

Creo que si observamos el sistema en la actualidad, el hecho de que la calidad y la rendición de cuentas estén sobre la mesa es un gran progreso. Estos temas se están debatiendo, las organizaciones están intentando implementar sistemas que aseguren la calidad, se están adquiriendo compromisos públicos para una mayor rendición de cuentas y para tener en cuenta las perspectivas de la gente con la que trabajan, las comunidades locales... Aun así, queda mucho trabajo por hacer. Si nos fijamos en las grandes evaluaciones, en Ruanda, el Tsunami o el terremoto de Haití, parece que estamos todo el tiempo con las mismas lecciones. Hay quien dice que en Haití resolvimos los problemas del Tsunami... Deberíamos asegurarnos de que las evaluaciones no echen la vista atrás, sino que integren las lecciones aprendidas en los nuevos programas. Creo que para lograrlo, las ONG, las agencias de ayuda, etc., necesitan fijarse en sus sistemas y adoptar algunos principios que aseguren que la calidad se encuentra intrínseca en sus sistemas y, a la vez, necesitamos reflexionar acerca de cómo se estructura el sistema de ayudas y cuáles son los obstáculos dentro del propio sistema que nos están impidiendo aprender rápidamente y ser flexibles al adaptarnos a las necesidades de las comunidades locales.

7. En la actualidad, ninguna organización española es miembro de HAP ¿Cuál sería tu recomendación?

Una de nuestras prioridades para este año es estar más presentes tanto en el mundo francófono como en el hispanohablante. Queremos disponer pronto de una página web en español, así como de una serie de documentos clave también en español, no solo para ONG españolas, sino para aquéllas que trabajan en el mundo hispanohablante, de manera que sus trabajadores tengan acceso a esta dinámica. He estado hablando con un representante español y dijo que España se está quedando un poco rezagada en el ámbito de la calidad y la rendición de cuentas. Ya que tenemos una amplia experiencia, creo que sería muy positivo poder establecer alianzas con ONG, agencias de ayuda y donantes españoles, para asegurarnos de que podemos compartir nuestra experiencia en el sector español y en el latinoamericano.