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Cuaderno IECAH nº 18: "Atención psicosocial a víctimas del conflicto armado en Colombia: Aportaciones para la acción humanitaria y la construcción de la paz desde el enfoque de acción sin daño''.

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El próximo 29 de abril tendrá lugar el lanzamiento del manual de las Normas Logísticas Universales (ULS, en inglés), un proyecto liderado por el IECAH dentro del Consorcio Inspire y apoyado por la Oficina de Operaciones Europeas de Protección Civil y Ayuda Humanitaria (DG ECHO).  

Las ULS reúnen las mejores prácticas en la cadena de suministro humanitaria y para su logística y están pensadas para ser utilizadas por organizaciones, personal y voluntarios, como orientación para mejorar la calidad en la preparación y respuesta a desastres naturales o conflictos.  

Aunque existen otras muchas normas de logística técnica y herramientas de orientación, son pocas las que cuentan con un respaldo universal. Por ello, las normas están alineadas con las referencias fundamentales de calidad y rendición de cuentas en el ámbito humanitario, como la Norma Humanitaria Esencial (CHS), la Carta Humanitaria Esfera y los Principios de Protección.  

 

Desarrollo del proyecto

El desarrollo de este proyecto ha seguido la metodología de “normas abiertas”, a través de un proceso colaborativo y de consenso basado en la experiencia y el conocimiento adquirido por las partes claves del sector de la logística humanitaria en su conjunto. Desde su inicio en agosto de 2019, el proyecto confirmó el interés de los actores del sector en el desarrollo de guías y recomendaciones actualizadas en los principales aspectos de la cadena de suministro y logística (adquisiciones, almacenamiento, transporte, distribución, etc.). Asimismo, se incorporan aspectos transversales como la protección, el medio ambiente, género y diversidad, e intervenciones sobre la entrega de dinero en efectivo, aparte de incorporar las lecciones aprendidas en logística humanitaria de la crisis del COVID-19.  

La primera fase de desarrollo de las normas contó con un proceso de colaboración entre profesionales y organizaciones que conforman el Grupo Asesor Técnico (GAT). Más de 20 profesionales de distintas partes del mundo han contribuido su tiempo de forma voluntaria para contribuir a definir el formato y alcance de esta normativa a través de una revisión exhaustiva de las normas, directrices y mejores prácticas existentes en el sector.  

El primer borrador de las ULS se lanzó en mayo de 2020 y fue revisado en un proceso de consulta en el que participaron 190 personas de cinco regiones durante un total de 17 sesiones realizadas en tres idiomas. Este proceso permitió incorporar mejores prácticas y ayudó a confirmar y fortalecer las características clave de las Normas.  

Ello permitió desarrollar una versión piloto de las ULS para ser verificada en el terreno por parte de distintas organizaciones. Este proceso se ha desarrollado entre octubre de 2020 y marzo de 2021, siendo vital para comprobar la utilidad y beneficios de las normas. En total cinco organizaciones a lo largo del planeta han contribuido con su experiencia a refinar la versión final de las normas. Además, el equipo ULS ha creado una serie de tutoriales sobre cómo utilizar el manual que pueden ser consultados en su canal de Youtube.

Las ULS son un documento vivo y en constante transformación, que será revisado de forma continua en función de las experiencias recogidas en el terreno, así como de los comentarios y recomendaciones adicionales. 

Lanzamiento del manual

Para el lanzamiento se han organizado tres seminarios web en inglés, francés y español. El equipo de las ULS, representado por Camille Nussbaum (IECAH) y George Fenton (HLA), presentará los últimos desarrollos que han resultado en este documento. Además, participarán algunos de los expertos que han contribuido al desarrollo de las mismas.  Las sesiones podrán seguirse online previo registro en los siguientes enlaces:  

  • Seminario web en francés: 29 Abril 11:00-12:00 (CET). Con Camille Nussbaum (IECAH) y otros ponentes por confirmar. Regístrate aquí para asistir: https://bit.ly/3x04b3o 
  • Seminario web en inglés: 29 Abril 12:30-13:30 (CET). Con George Fenton (HLA) y Camille Nussbaum (IECAH). Regístrate aquí para asistir: https://bit.ly/3sl6H0O
  • Seminario web en español: 29 Abril 16:30-17:30 (CET). Con Camille Nussbaum y otros ponentes por confirmar. Regístrate aquí para asistir: https://bit.ly/3sk2tGN

Asimismo, tendrá lugar una presentación en el marco de las Humanitarian Networks and Partnerships Weeks 2021 el día 30.  

  • Presentación en HNPW 2021: 30 Abril 11:45-12:15 (CET). Con George Fenton (HLA), Camille Nussbaum (IECAH) y Dr Wojciech Piotrowicz (HumLog Institute). Se proveerá interpretación en francés. Regístrate aquí para asistir: https://bit.ly/2PWThLv  

     

    Para más información sobre el proyecto, pueden visitar el sitio web www.ul-standards.org  

 

 

 

 

 

 

Carta abierta a los Estados y sus líderes de Organizaciones de la Sociedad Civil que trabajan con y para los 270 millones de personas que enfrentan inanición y hambruna en todo el mundo:

 
Todos los días, somos testigos del sufrimiento y la resiliencia. En Yemen, Afganistán, Etiopía, Sudán del Sur, Burkina Faso, República Democrática del Congo, Honduras, Venezuela, Nigeria, Haití, República Centroafricana, Uganda, Zimbabue, Sudán y más allá, ayudamos a las personas que hacen todo lo posible para simplemente vivir un día más.  

Todos los días, trabajamos con personas que son totalmente capaces de producir o ganar lo suficiente para alimentarse a sí mismos y a sus familias. Estas personas no están muriendo de hambre, las están matando de hambre. Estas niñas y niños, hombres y mujeres, están pasando hambre a causa de los conflictos y violencia; por la desigualdad; por los impactos del cambio climático; por la pérdida de tierras, empleos y por la lucha contra el COVID-19 que los ha dejado aún más atrás.

Todos los días, vemos que son las mujeres y las niñas las que sufren más.

Todos los días, compartimos historias y evidencias de hambruna, inanición y el incremento de las necesidades humanitarias. Sin embargo, esto no genera una acción urgente o una financiación suficiente. La brecha cada vez mayor entre las grandes necesidades que enfrentamos y la limitada asistencia que podemos brindar amenaza con robar la esperanza que queda. No podemos permitir que se pierda la esperanza.  


Son las acciones humanas las que conducen a la hambruna y a la inanición. Son nuestras acciones las que pueden detener los peores impactos. Todos tenemos un papel que desempeñar. Pero ustedes, como líderes, Estados y principales garantes de deberes, tienen una responsabilidad única.  


Le instamos a tomar medias ya.


Sabemos que se necesitan $ 5.5 mil millones adicionales para que la asistencia alimentaria urgente llegue a más de 34 millones de niñas, niños, mujeres y hombres en todo el mundo que están a un paso de la hambruna. La ayuda debe fluir ahora para que las personas pueden tomar medidas para alimentarse. Esta ayuda debe llegar lo más directamente posible a las personas más necesitadas. Todos los países deben contribuir de forma plena y justa, sin desviar recursos para satisfacer otras necesidades humanitarias urgentes.


Le rogamos que aumente sus esfuerzos y trabaje con todas las partes para poner fin al conflicto y la violencia en todas sus formas. El llamado del Secretario General de las Naciones Unidas al cese de hostilidades global debe ser atendido de inmediato. Se debe permitir que la asistencia humanitaria llegue a las comunidades sin barreras ni impedimentos para que podamos apoyar urgentemente a los más necesitados.

Le instamos a invertir en disminuir la pobreza y el hambre, en brindar a las personas las herramientas que necesitan para construir un futuro más resiliente, adaptarse de manera sostenible al cambio climático y protegerse contra los impactos del COVID-19. Esto ayudará a prevenir futuros conflictos y desplazamientos. Esto evitará el hambre y la hambruna en el futuro.


No hay lugar para el hambre ni la inanición en el siglo XXI. La historia nos juzgará a todos por las acciones que tomemos hoy.  

Abril de 2021

 

Comunicado en español [descargar]

 

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El pasado miércoles 14 de abril presentamos el informe “La incorporación del enfoque basado en derechos humanos y la protección en los proyectos de acción humanitaria apoyados por el Ayuntamiento de Madrid: estado actual y propuestas de futuro”, la cual ha sido posible realizar gracias al apoyo del Ayuntamiento de Madrid. 

En la presentación del acto formaron parte don Santiago Saura, concejal del Área de Internacionalización y Cooperación y con Francisco Rey, Juncal Gilsanz y Alicia Daza, investigadores/as a cargo de la misma

 

 

 

 

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Para Blog Elcano.

 

Formalmente no habría nada que objetar al hecho de que Rusia realice maniobras militares o movimientos de tropas en su propio territorio; aunque sea cerca de la frontera con un vecino como Ucrania, con el que mantiene unas relaciones claramente hostiles. El problema, sin embargo, es que se trata del mismo país que, en 2014, se anexionó la península de Crimea y que, desde entonces, apoya militarmente a los separatistas del Donbás. Actualmente se estima que Moscú mantiene unos 40.000 efectivos militares en Crimea y otros tantos en la vecindad inmediata de los óblast de Donetsk y Lugansk.

Tras una primera etapa de enfrentamientos de cierta entidad, hasta la firma de los Acuerdos de Minsk II, en febrero de 2015, los choques militares han amainado significativamente. En todo caso, eso no significa que estemos ante un conflicto hibernado o congelado, sino más bien ante una Ucrania que sueña con recuperar la unidad territorial haciendo frente a una guerra hibrida que, de la mano de Rusia, combina acciones puntuales de sus unidades de operaciones especiales, suministro de material y asesoramiento a las unidades rebeldes de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, ciberataques, propaganda y campañas de desinformación. Y eso incluye también, desde junio de 2019, la concesión de pasaportes rusos a los habitantes del Donbás. Se estima que ya ha emitido no menos de 640.000 (sobre una población total de 3,5 millones de personas). De ese modo Moscú se dota de un argumento adicional, que cobra mayor peso cuando se recuerdan sus actuaciones militares en Osetia del Sur, Absajia o Transnistria, y que bien puede desembocar en nuevas operaciones militares para “defender los derechos de los ciudadanos rusos en cualquier lugar del planeta”.

A estas alturas, cuando ya se contabilizan más de 14.000 víctimas mortales desde abril de 2014, es evidente que ni los Acuerdos de Minsk II han dado fruto ni se ha logrado tan siquiera cumplir con los más de 20 compromisos para el cese de las hostilidades –el último establecido el pasado 27 de julio. Por el contrario, la situación se ha deteriorado seriamente a partir de inicios de este año, cuando el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, decidió sancionar a un oligarca local, Viktor Medvedchuk, amigo personal de Vladimir Putin, y prohibir las emisiones de tres canales prorrusos de televisión. De hecho, a lo largo de los 427 km de la llamada línea de contacto se han registrado ya 27 bajas entre las fuerzas gubernamentales de Kiev en el primer trimestre (cuando en todo el año pasado apenas rondaron la cincuentena) y otras tantas se cuentan entre las denominadas Fuerzas Armadas Unidas de Novorossiya (Nueva Rusia). Entretanto, sigue sin producirse ningún avance en el terreno diplomático, por más que se suceden las protestas contra Moscú por parte de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN, en relación con lo que todos consideran como una “agresiva concentración militar” rusa.

A partir de ahí cabe todo tipo de hipótesis para intentar explicar lo que está sucediendo sobre el terreno y para adivinar qué puede ocurrir a continuación. Desde luego, lo más improbable (lo cual no significa que sea descartable) es que se produzca una invasión rusa de Ucrania. Aunque el país no es miembro de la OTAN –Zelensky reclama cada vez con más fuerza que la Alianza acelere el proceso para sumarse como el 31º miembro– Putin es sobradamente consciente de que el precio a pagar seria muy alto. No se trata solamente de enfrentarse a sanciones mucho más duras de las que sufre actualmente, sino también al simple hecho de que nada le garantiza el éxito de una campaña (menos aún con la escasa entidad de las fuerzas actualmente desplegadas en la zona) que, en realidad, no necesita de momento para lograr sus objetivos. Cuenta con que mientras el conflicto se mantenga activo en el nivel actual la posibilidad de que Ucrania forme parte de la OTAN es nula. Y eso le basta para mantener el control efectivo sobre Crimea y para garantizar que su palabra es escuchada obligatoriamente en Kiev.

De ahí que quepa interpretar el actual aumento de fuerzas rusas en presencia como un modo de chequear a la nueva Administración estadounidense de Joe Biden. Washington ha anunciado que enviará de inmediato dos buques de guerra al mar Negro; pero nada parece indicar que esté dispuesto a ir más allá de la ya conocida rotación de unidades en la región, incluyendo desde los países bálticos hasta una Turquía que también cobra protagonismo tras la visita de Zelensky a Erdoğan el pasado 10 de abril, en demanda de apoyo. Un apoyo que muestra las dificultades que definen las relaciones de Ankara con Moscú y que hace más visible el apoyo turco a Kiev en el terreno militar (por ejemplo, con la venta de buques de guerra y drones armados Bayraktar).

Para Zelensky –crecientemente criticado internamente por su debilidad frente a la corrupción y al impacto de la pandemia, mientras la economía no mejora– la percepción de que Rusia puede estar reforzando sus posiciones para completar el aislamiento ucraniano tanto en su frontera común como en el mar Negro, plantea un panorama muy negativo. De ahí que tampoco haya que descartar que el propio presidente ucraniano esté interesado en sobredimensionar la amenaza rusa, buscando que los apoyos verbales que ha recibido hasta hoy se conviertan en acciones efectivas que refuercen su posición.

 

IMAGEN: Bandera de Ucrania en Kosyj Kaponir. Foto: Andriy Baranskyy (CC BY-NC-ND 2.0).