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20 de Junio. Día Mundial de las Personas Refugiadas. Un día en el que se conmemora el aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 de la ONU. Esta Convención explica los derechos y los deberes de aquellos considerados “refugiados”. Desde entonces, la comunidad internacional se ha esforzado por mejorar la situación de este colectivo, pero, por desgracia, la cifra de personas refugiadas y de desplazadas internas (PDI) en el mundo no ha dejado de aumentar: si en 2013 hablábamos de un total de 51,2 millones de desplazados, en 2014 la cifra ascendió a 59,5 millones. En 2015, un total de 65,3 millones de personas se han desplazado en todo el mundo.

 

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Situación global: qué nos dicen las cifras

Según los datos del Global Trends: Forced Displacement in 2015 de ACNUR, en la actualidad se estiman en 65,3 millones las personas refugiadas y desplazadas internas en el mundo. De esta cifra, 40,8 millones son PDI en sus propios países; 21,3 millones son refugiados, de los cuales 16,1 se encuentran al amparo de ACNUR; 5,2 millones de refugiados palestinos están registrados por la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), y 3,2 millones de personas han solicitado asilo en otros países. Las consecuencias de estos datos son bastante alarmantes: 24 personas desplazadas cada minuto durante el año pasado; entre 10 y 3,7 millones de apátridas (datos de solo 78 países, insuficientes para ofrecer una estadística sólida), y la acogida del 86% de la cifra de refugiados solo en países en desarrollo.

 

En cuanto a los países de origen de esta gran masa de refugiados, Siria lidera la tabla con 4,9 millones de personas; la seguirían Afganistán y Somalia, con 2,7 y 1,12 millones respectivamente, y el resto del ranking lo integran Sudán del Sur (778.700), Sudán (628.800), República Democrática del Congo (541.500), República Centroafricana (471.100), Myanmar (451.800), Eritrea (411.300) y Colombia (340.200).

 

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Respecto a los países que más refugiados acogen, Turquía ocupa el primer puesto (2,5 millones); Pakistán y Líbano le siguen entre los tres primeros (con 1,6 millones y 1,1 millones); la República Islámica de Irán estaría en cuarto lugar (979.400); a continuación se encontraría Etiopía (736.100); y, por último, Jordania (664.100), Kenia (553.900), Uganda (477.200), RDC (383.100) y Chad (369.500).

 

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Entre los 40,8 millones de PDI, los países con más desplazados dentro de sus fronteras son: Colombia (6,9 millones), Siria (6,6 millones) e Irak (4,4 millones). A estos países que lideran la tabla les siguen Sudán (3,2 millones), Nigeria (2,2 millones), Sudán del Sur (1,8 millones), RDC (1,6 millones), Afganistán (1,2 millones), Pakistán (1,1 millones) y Somalia (1,1 millones).

 

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Situación por regiones geográficas

A continuación, presentaremos algunos datos de los desplazamientos que se han producido en las distintas regiones geográficas, de mayor a menor.

 

1.      Oriente Medio y Norte de África

En Oriente Medio, la guerra de Siria sigue siendo la causa más grande de desplazamientos. En total, esta crisis ha provocado el desplazamiento de 6,6 millones de PDI dentro del país y ha enviado a 4,9 millones de refugiados al extranjero. A esto, hay que sumarle también el eterno conflicto iraquí, que ha dejado 4,4 millones de personas desplazadas y más de 250.000 refugiados, y la guerra civil de Yemen, que, pese a ser reciente, solo durante el año pasado ha batido el récord de desplazamientos: 2,5 millones. Respecto al norte de África, la situación más grave es la de Libia, país en el que medio millón de personas son PDI.

 

2.      África Subsahariana

La situación del África Subsahariana también es especialmente grave y eso lo hace situarse en segundo lugar en esta clasificación de regiones. Los diferentes conflictos armados que asolan los siguientes países son el principal desencadenante de los desplazamientos: Sudán del Sur, RCA y Somalia. A ello es preciso sumarle las cifras de países como Nigeria, Burundi, Sudán, RDC o Mozambique. El balance final de esta región es de 18,4 millones de refugiados y desplazados.

Si bien es cierto que se trata de una zona muy afectada por los desplazamientos, conflictos armados o desastres naturales, África Subsahariana también muestra la otra cara de la moneda: seis países de esta parte del mundo integran la tabla de estados que más refugiados y desplazados envían, pero, en contraposición, son cinco los países de esta región que más refugiados y desplazados acogen en el mundo. Esto dice mucho de su actitud a la hora de enfrentarse a la problemática de las migraciones.

 

3.      Asia y Pacífico

Esta área acoge a una sexta parte de los refugiados de todo el mundo. Se incluyen Afganistán (2,7 millones) y Myanmar (451.800), dos de los países que más desplazados tienen, pero también hay que mencionar a Pakistán (297.800), Irak (264.100) o República Islámica de Irán.

 

4.      América

Los desplazamientos en esta región se centran sobre todo en Centroamérica, donde los refugiados han aumentado un 17%. Particularmente, hubo 109.800 solicitantes de asilo y refugiados de Guatemala, Honduras y El Salvador, que se han desplazado a países como EE UU o México. El país que más PDI tiene en el mundo sigue siendo Colombia, por el conflicto interno entre el gobierno, las FARC-EP y los grupos guerrilleros. En la actualidad, está teniendo lugar una crisis migratoria, a partir de un conflicto diplomático entre Haití y República Dominicana que podría provocar que cientos de miles de personas se convirtiesen en apátridas o refugiadas.

 

5.      Europa

En el viejo continente, las personas refugiadas y desplazadas provienen principalmente de Ucrania, que todavía vive la guerra civil que comenzó en 2014. Las cifras de este país alcanzan los 593.000, y el resto de desplazados que Europa ha acogido llega a 4,4 millones. Ahora bien, tras el polémico tratado acordado con Turquía, este último país ha acogido a 2,5 millones de la cifra inicial. Europa recibe, eso sí, el mayor flujo de refugiados, provenientes de los 10 países que más refugiados envían a través de Turquía y las costas mediterráneas. Concretamente, Alemania ha vivido un gran aumento en las solicitudes de asilo (441.900).

 

Tendencias y estrategias actuales

Las estrategias que se han llevado a cabo hasta la fecha son: repatriación voluntaria, reubicación e integración local. La primera de ellas fue una de las opciones más empleadas durante este año pasado, cuyo objetivo es devolver a los refugiados a su lugar de origen sanos y salvos. La problemática que surge de esa opción es que, en muchos casos, la situación del país de origen no es la adecuada (guerras, persecución, etc.) y las personas afectadas no pueden volver. No obstante, durante el año pasado 201.400 refugiados optaron por esta salida y el 83% de ellos volvieron a países como Afganistán, Sudán, Somalia, RCA y Costa de Marfil.

 

La segunda es la reubicación. En el caso de que las personas afectadas no puedan volver a su país de origen o que el país en el que se encuentran no sea capaz de asegurar sus derechos y necesidades, agencias como ACNUR se esfuerzan por llevarlos a un tercer país que los admita y les conceda el estatus de refugiados (y, en última instancia, la residencia permanente). Sin embargo, son pocos los países que admiten refugiados, por lo que la necesidad sigue siendo acuciante. De un total de 107.100, los estados que más refugiados han admitido han sido los EEUU (66.500), Canadá (20.000), Australia (9.400) y Noruega (2.400).

La tercera estrategia es la integración local (o naturalización). Este plan busca integrar al colectivo desplazado en el país al que ha llegado, pero hasta la fecha se trata de una situación difícil. Únicamente, 32.000 refugiados han logrado integrarse en la población de algunos países, de los cuales Canadá (25.900) es el que más se ha esforzado, seguido de Francia (2.500), Bélgica (1.700) y Austria (1.000).

 

Retos de cara al futuro

La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, el documento de referencia en este ámbito está siendo sistemáticamente violado. Los artículos 32 y 33, relativos a la expulsión y a la prohibición de expulsión y de devolución, explican que “los Estados Contratantes no expulsarán a refugiado alguno que se halle legalmente en el territorio de tales Estados, a no ser por razones de seguridad nacional o de orden público” y que “ningún Estado Contratante podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas”. No obstante, como ejemplo, el tratado que la Unión Europea ha acordado con Turquía supone la expulsión de miles de inmigrantes a cambio de la concesión de ciertas ventajas al gobierno turco. Es decir, se está comercializando con los refugiados o se les está repatriando a sus lugares de origen, que, en muchas ocasiones, son focos de conflicto y de peligro en los que no están a salvo.

 

Y esto nos lleva precisamente al siguiente argumento: es evidente que, desde los estados e instituciones, hay una falta clara de voluntad política por encontrar una solución a la crisis. Asimismo, numerosas ONG han denunciado que la financiación requerida para poder hacer frente a las necesidades humanitarias es escasa y no se llega a completar.

 

En definitiva, es necesario un mayor compromiso de las organizaciones, instituciones y estados para solucionar la grave situación que viven las personas refugiadas y desplazadas; es preciso que se firme, se ratifique y se cumpla lo establecido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (y el Protocolo de 1967), ya que solo hay 147 signatarios y las provisiones de ambos regímenes no se están cumpliendo en la actualidad. Por último, se debe reforzar la ayuda económica, ya sea con un mayor esfuerzo de los estados o con la creación de un fondo económico común.

Las previsiones para el futuro, al menos en la zona europea, no parecen muy halagüeñas. Inmersa en una crisis migratoria sin precedentes, la Comisión Europea ha emitido la propuesta de establecer un New Migration Partnership Framework. Este marco aseguraría un presupuesto de 62 mil millones de euros para reducir los flujos migratorios de Oriente Medio y África, en clara imitación de lo acordado con Turquía. Desde luego, es imprescindible cambiar el enfoque del problema para poder solventar la crisis de refugiados y desplazados y la gravísima situación de millones de personas: la solución no pasa por apartar el problema, sino por abordarlo en común y con firmeza.

 

Para más información:

Global Trends: Forced Displacement in 2015 de ACNUR (20/06/2016)

Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951)

Informe 2015: Las personas refugiadas en España y Europa de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) (2016)