ONU

Para el Estudios de Asia y África.

Este artículo analiza el crecimiento de la economía sudanesa de 1989 a 2011 desde la confluencia de cuatro procesos: los efectos del neoliberalismo en África y el mundo árabe, el proyecto político islamista, la extracción masiva de petróleo y los cambios en el marco geoestratégico global marcado por el creciente papel de China como inversor y cliente de las economías africanas.

ONU

Para el Blog Elcano.

Como cada 30 de junio, el cierre del ejercicio fiscal en la ONU permite echar un vistazo a las operaciones de mantenimiento de la paz que, desde hace 71 años, se vienen desarrollando en diferentes regiones del planeta. Unas operaciones que, como es bien sabido, no figuran expresamente en la Carta fundacional y que, en afortunada expresión de Dag Hammarskjöld

G20

Para elperiódico.com

Cada vez más a menudo las grandes citas internacionales son apenas un marco con escaso contenido y en las que lo importante se dirime al margen del programa oficial. Y eso es lo que se vislumbra nuevamente con ocasión de la 14ª cumbre del G-20, que comienza hoy en Osaka, con Donald Trump afanándose en ocupar el lugar estelar de la gala.

De hecho, como ya ocurrió en Buenos Aires hace ocho meses, la cumbre puede terminar sin comunicado final como señal tanto del alto nivel de desacuerdo en materia económica entre los representantes de países que suman el 85% del PIB mundial, como de la escasa voluntad para convertir ese foro en un verdadero gobierno mundial. Y eso que en la agenda figura la búsqueda de salidas a la crisis económica y los retos que suponen la economía digital y la inteligencia artificial, sin olvidar la desigualdad, el desarrollo sostenible, las inversiones en infraestructura, la salud global, la cooperación para el desarrollo y el cambio climático. Por eso, dado que no se espera realmente ningún acuerdo que despeje las sombras de un entorno económico cada vez más enrarecido, solo queda mirar a los encuentros bilaterales previstos.

 

El polo de atracción

Y en esa línea, Trump, a golpe de declaraciones tan altisonantes como insultantes, es el principal polo de atracción. Así, siguiendo su ya conocido esquema de elevar la tensión para luego ofrecer diálogo, mantendrá un encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, para intentar reconducir una batalla comercial que ya empieza a afectar a los consumidores y productores estadounidenses y que, en consecuencia, apunta a una tregua. Una tregua temporal, en cualquier caso, dado que las tensiones estructurales entre Washington y Pekín no van a desaparecer, aunque se logre un acuerdo que el secretario del Tesoro, Steven Munchin, dice que ya está cerrado al 90%.

Por el contrario, previsiblemente se incrementarán aún más las tensiones en una pugna por el liderazgo mundial que ocupará las próximas décadas y que implica en primera instancia a muchos de los países vecinos de China. En este contexto, y sin descartar un choque directo que hoy resulta muy improbable, el juego para ambos rivales consiste básicamente en anclar en su bando a los vecinos ubicados en las aguas próximas a la masa continental china, en un complejo cortejo que combina amenazas, exigencias y promesas. Buenos ejemplos de ello son el acercamiento de Trump a Narendra Modi para sumar fuerzas con India en el intento de limitar el ascenso chino, al tiempo que le demanda que rebaje los aranceles a los productos estadounidenses, o las exigencias que a buen seguro formulará a Shinzo Abe para que Japón aumente su presupuesto de defensa.

Poco espacio deja Trump en ese juego para la Unión Europea, mientras califica a Alemania como un socio no fiable (Angela Merkel ya se lo dijo en su día), jugando a crispar el ambiente con acusaciones sin fundamento y sin entender que en solitario no llegará muy lejos y que la UE es su mejor aliado. Y así hasta el próximo año en Riad.

 

Fotografía: EFE / Kimimasa Mayama

Jared Kushner

Para eldiario.es

 

El intento de comprar la paz por la vía económica ya estaba en las bases de los llamados Acuerdos de Oslo


No deja de ser chocante que el mismo EEUU que ha cortado toda ayuda económica a los palestinos, sea el mismo que ahora impulsa una vía económica (con dinero de otros) como método de resolución


 

Después de más de setenta planes e iniciativas de paz para poner fin al conflicto en Palestina (todos ellos fracasados), la confianza en una resolución justa, global y duradera es hoy escasa, como también lo es la capacidad para inventar una vía novedosa. Sin embargo, Jared Kushner, en nombre de la Administración Trump, se empeña desde hace tiempo en anunciar que su todavía desconocido plan es distinto a cualquier otro y que, además, será definitivo. Un mensaje que Washington refuerza ahora con ocasión de la reunión económica internacional que comienza este lunes en Bahréin y que, salvo un milagro, parece condenada también al fracaso.

Para llegar a ese negativo augurio basta con tomar en consideración los siguientes puntos:

  • El supuesto "acuerdo del siglo" no ha sido presentado todavía, por lo que se les está pidiendo a los participantes en el taller de Manama (Kushner no se ha atrevido a denominarla conferencia) que comprometan sus fondos de inversión y que firmen contratos comerciales a ciegas. Condicionado por el calendario electoral israelí –con Benjamin Netanyahu forzado a una nueva convocatoria que pone en serio peligro su posición personal y política– se ha ido retrasando su puesta de largo, mientras se han ido filtrando interesadamente algunos rumores que, en cualquier caso, mantienen la duda sobre su verdadero alcance.
  • Hamás no ha sido invitado y la Autoridad Palestina no solo ha rechazado su presencia en Bahréin como señal de distanciamiento total con una administración estadounidense abiertamente proisraelí y que ha cerrado todos los canales de diálogo con las autoridades palestinas, sino que lo propio está haciendo la clase empresarial palestina. Los empresarios están frustrados después de tantas promesas incumplidas. En esa misma línea, tanto Egipto como Jordania (a pesar de su clara subordinación a Washington) han indicado que solo enviarán a sus viceministros de finanzas y hasta el propio Israel ha mostrado una ambigüedad poco disimulado sobre el nivel de su representación. En cuanto a la Unión Europea, solo Polonia (cada vez más alineada con Trump) ha anunciado el envío de una delegación de primer nivel.
  • La fórmula de 'paz para la prosperidad' es cualquier cosa menos novedosa. El intento de comprar la paz por la vía económica ya estaba en las bases de los llamados Acuerdos de Oslo, tratando de convencer a los palestinos de que su firma en los documentos elaborados entonces significaría de inmediato una mejora sustancial de su nivel de bienestar. El tiempo muy pronto se encargó de confirmar que el nivel de vida de la población ocupada (y de los refugiados) no solo no aumentó, sino que cayó estrepitosamente. Y así fue no solo porque nunca se cumplieron los compromisos adquiridos en las sucesivas conferencias de donantes ni se concretaron los acuerdos alcanzados en las llamadas Conferencias MENA (que buscaban incentivar la participación de inversores y empresarios internacionales), sino también porque Israel no tuvo reparos en continuar con su estrategia de hechos consumados, que incluía destruir sistemáticamente toda posibilidad de desarrollo tanto en Gaza como en Cisjordania.
  • Seis guerras y dos intifadas después parece claro que los palestinos no van a cejar en su objetivo político de contar algún día con un Estado propio. Es cierto que, siendo la parte débil de la ecuación, no tienen la más mínima opción de vencer por la fuerza a la potencia ocupante, pero también lo es que Israel no ha logrado, a pesar de su innegable superioridad, eliminar esa aspiración ni por la fuerza ni por la compra de voluntades a cualquier precio. A pesar de la fragmentación interna que los debilita aún más, parece claro que la dignidad del pueblo palestino es un muro lo suficientemente resistente ante la avalancha de proyectos (se habla de unos 175) listados por Kushner y su equipo en un gesto que más parece una carta a los Reyes Magos, esperando que sean los países árabes y los inversores internacionales los que pongan en juego su dinero (estimado alegremente en unos 50.000 millones de dólares). No deja de ser chocante que el mismo EEUU que ha cortado toda ayuda económica a los palestinos, sea el mismo que ahora impulsa una vía económica (con dinero de otros) como método de resolución.
  • Sin poner fin a la ocupación iniciada en 1967 es imposible imaginar un futuro mínimamente atractivo para los palestinos. La clave para salir algún día del túnel en el que Palestina lleva tanto tiempo metida no pasa por reverdecer viejos proyectos, como la construcción de un enlace terrestre entre Gaza y Cisjordania, o volver sobre el eterno sueño de convertirla en un nuevo Singapur o en un emporio turístico. El verdadero inicio del camino hacia la paz- asumiendo que la solución al conflicto no puede ser económica, sino política- pasa imperiosamente por poner fin a la ocupación israelí iniciada en 1967 y, desde luego, nada puede darse por resuelto si no se logran acuerdos equilibrados sobre fronteras, Jerusalén y refugiados.

Si se da por hecho que todo eso debe saberlo también Washington, la organización de la reunión en Manama solo se explica por la elevada autoestima que caracteriza tanto a Trump como a Kushner, creyendo que su habilidad negociadora es infinita y que, combinando el palo y la zanahoria, lograrán vencer todos los obstáculos. La explicación alternativa no es menos tranquilizadora: se busca escenificar un rechazo frontal palestino para así justificar, por un lado, que no hay interlocutor para la paz y, por otro, que el Israel de Netanyahu se sienta más fortalecido para dar el siguiente paso, anexionando la parte de Cisjordania que considere necesaria. En esas estamos.

 

FOTOGRAFÍA: Jared Kushner, asesor del presidente Trump. EFE

 

 

Miles de venezolanos aguardaban en Rumichaca el pasado 14 de junio para ingresar a Ecuador. La marea de migrantes se mantuvo constante en el Puente Internacional de Rumichaca, en la frontera entre Colombia y Ecuador.Ese flujo migratorio se registró a pocas horas del 15 de junio, cuando entraba en vigor la exigencia del pasaporte y el visado a ciudadanos venezolanos para poder entrar en Perú. La medida adoptada por el Gobierno de éste país ha generado, durante la última semana, una nueva oleada de migrantes que partieron de Venezuela rumbo al sur del continente.

 

A ambos lados de Rumichaca varios habitáculos de organizaciones internacionales- como Acnur, Unicef, Cruz Roja Internacional y Programa Mundial de Alimentos, junto a dispositivos desplegados por los gobiernos locales y cancillerías- se han convertido para muchos de los viajeros en parada y fonda obligada en su trayecto. La mayor parte de quienes atraviesan la frontera ecuatoriana lo hacen con cédulas de identidad y pasaportes, aunque en algunos casos no poseen documentos, especialmente los menores, según constatan las entidades responsables.

 

Ante una posible crisis migratoria, el Gobierno ecuatoriano debería adoptar medidas urgentes para atender esta situación, diseñando una adecuada política de respuesta a la crisis e informando sobre el plan de contingencia con enfoque de derechos, el cual debería de ser coordinado con los gobiernos locales de la frontera. El objetivo debería ser prevenir la explotación, la trata y el tráfico de personas, así como dar acceso a los servicios básicos, salud y alimentación.

 

Venezuela afronta en el último lustro una grave crisispolítica y económica, agravada por la escasez de comida, medicinas, productos básicos y el mal funcionamiento de servicios de suministro de electricidad o agua potable, junto a problemas de inseguridad. Todo esto ha llevado a más de 4 millones de personas a dejar su país y engrosar el movimiento más grande y rápido de personas en la historia reciente de Latinoamérica.

 

Ecuador, por su parte, es el cuarto receptor de venezolanos en América Latina (después de Colombia, Perú y Chile), con un total de más de 300.000 ya registrados, mientras se estima que se podría llegar al medio millón para finales de este mismo año. Además, es el país de la región que recibe a más emigrantes en proporción a su extensión territorial y número de habitantes.

La mayoría de los que entran en Ecuador pretenden llegar a la capital peruana.

 

 

De acuerdo a un reciente informe de seguimiento del flujo de la población venezolana en Ecuador de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 54,4% de los venezolanos inició su viaje entre 1 y 7 días antes de llegar a los principales puestos fronterizos, siendo el costo promedio del mismo entre 100 y 500 dólares. Asimismo,el 46,3% viaja solo, el 42,9% con familiares y el 10,6% con un grupo no familiar. Igualmente, el 33,8% de los encuestados en la frontera expresó su deseo de permanecer en el país, mientras que el 52,3% planea radicarse en Perú y el 12,4% en Chile.

 

Pese a liderar esfuerzos regionales para hacer frente al fenómeno, abogando por una flexibilización y políticas de "brazos abiertos" a la población vulnerable, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, ha anunciado que se exigirá un visado humanitario, siguiendo con el ejemplo peruano.

 

Y, mientras tanto, el éxodo masivo de venezolanos se ha ido acelerando desde 2016, en paralelo al pulso de poder entre el líder chavista Nicolás Maduro y el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países.

 

Como en casi todo el continente, muchos comienzan su aventura en un cruce de caminos con un cartel que reza: "Soy venezolano, tengo hambre. Por favor, ayúdame".

 

Javier Clemente – Fotógrafo y autor del libro “1995. Recordando Srebrenica