IRA

 

Para elperiódico.com

 

Con 70 años a sus espaldas, la OTAN ya se encaminaba quejumbrosa hacia la Cumbre que albergará Londres los próximos días 3 y 4 de diciembre. Y por si no fueran suficientes los achaques que presenta a estas alturas, las recientes declaraciones a 'The Economist' del presidente francés, Emmanuel Macron, acaban de darle la puntilla al proclamar su “muerte cerebral”.

No es, desde luego, la primera vez que se cuestiona su vigencia. Basta con recordar cómo, tras la implosión de la URSS (1991) y el desmantelamiento del Pacto de Varsovia, ya hubo voces muy claras reclamando la necesidad de poner fin a una organización que en su esencia se había creado para tener a EEUU dentro, a Alemania debajo y a la URSS fuera. Parecía llegado el punto de agradecerle los servicios prestados como paraguas de seguridad bajo el que se han cobijado la mayor parte de los países europeos occidentales, lo que permitió a muchos de ellos concentrarse más en su desarrollo, contando con que Washington velaba por su seguridad. Pero esa cara tenía también su cruz, puesto que aceptar ese esquema ha supuesto prolongar una minoría de edad europea que ahora pasa factura.

 

Permanente huida hacia delante

LSin embargo, lejos de ponerle fin, lo que hemos vivido desde entonces ha sido una permanente huida hacia delante de la Alianza, que incluye la entrada de nuevos socios (buscando la protección contra Moscú) y su reconversión en organización de seguridad global (asumiendo un protagonismo desproporcionado en la “guerra contra el terror”). Al margen de las disensiones internas entre sus 29 miembros (marcadas sobre todo por la persistencia de anacrónicos resabios nacionalistas y la fractura entre europeístas y atlantistas), visto desde la Unión Europea, lo más destacado de este proceso es entender que, por comodidad de unos y falta de ambición de otros, hoy estamos escasamente dotados para hacer frente a las amenazas y riesgos que nos afectan y aún seguimos subordinados a un aliado cada vez más reacio a asumir la parte de la carga que le corresponde (Trump ha calificado a la Alianza de obsoleta, olvidando los beneficios que le ha reportado a Washington durante décadas).

El hecho es que ni siquiera Macron se ha atrevido a salirse de ese marco. Por mucho que pueda desear una Europa de la defensa con verdadera autonomía estratégica, no se ha desmarcado del habitual estribillo que repite insistentemente que todo lo que se haga en la Unión es complementario (no alternativo) a la OTAN. Y probablemente lo haya planteado así porque, por un lado, es consciente de las carencias europeas en materia de defensa y, más aún, de que ningún país en solitario puede superar los desafíos y amenazas actuales. A eso se añade que, sin Gran Bretaña, las capacidades del conjunto disminuyen (de ahí su afán por contar desde su arranque con Londres en la Iniciativa Europea de Intervención). En definitiva, dado que ni el camino recorrido hasta aquí -con la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO)- ni el repunte nacionalista de estos últimos años permiten imaginar que, a corto plazo, la Unión pueda contar con una capacidad de defensa autónoma, Macron también asume que no hay más remedio que seguir contando con la OTAN por un tiempo.

 

El afán protagonista de Francia

Llegados a ese punto, con una OTAN que tiene más pasado que futuro, también cabe preguntarse por las razones que han animado a Macron a remover unas aguas tan turbulentas. Y, una vez más, lo que destaca es el afán protagonista que caracteriza a una Francia que ya se ve como el único miembro del club con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, con derecho de veto y con un arsenal nuclear. Una Francia que, como ya ha ocurrido en algunas de sus recientes intervenciones en el Sahel, se lanza a tomar decisiones por separado (lo mismo que achaca a otros como Turquía), sin esforzarse en lograr consensos comunitarios más sólidos. Y por eso tampoco extraña que se haya encontrado de inmediato con la reacción de Alemania (la propia Angela Merkel ha calificado las declaraciones de Macron como “intempestivas” y su ministro de Exteriores ha vuelto a insistir en la plena vigencia de la OTAN). Problemas de familia, con un miembro queriendo potenciar su poder nacional a través del reforzamiento de la Unión y con otro todavía calibrando si deja atrás sus complejos históricos y se atreve a poner su poder económico al mismo nivel del político.

A los demás tan solo nos queda envidiar a los países de la Unión que tienen dirigentes con visión estratégica.

 

Fotografía: Ian Langsdon (EFE)

 

PALESTINA

 

Para Blog Elcano.

 

Tras más de setenta años de conflicto en Palestina es difícil encontrar algo nuevo cada vez que se produce un pico de violencia, como el que está afectando a la zona desde la pasada semana. Por el contrario, es mucho más fácil identificar pautas que se repiten hasta la extenuación, como la que determina que la atención mediática se multiplica cuando desde la Franja de Gaza se lanzan cohetes, misiles o morteros contra territorio israelí. Eso implica de inmediato que se imponga la percepción de que son invariablemente los actores palestinos los que se empeñan, una vez tras otra, en reventar la calma y optar nuevamente por atacar intereses israelíes, obligando a estos últimos a reaccionar sin remedio.

Es, desde luego, imposible a estas alturas fijar con precisión quién, ya desde la época de la administración británica, tiró la primera piedra. Aunque sea menos difícil asignar responsabilidades directas a quienes conformaron el marco explosivo en el que se convirtió Palestina a partir de la Declaración Balfour (1917) –los británicos– y a quienes decidieron negar cualquier derecho a un pueblo, negando su mera existencia desde el momento en el que crearon su propio Estado –Israel (1948). Eso no exonera a los palestinos de tantos errores y atrocidades, pero permite al menos evitar lecturas en blanco y negro. No es en absoluto exagerado concluir que todavía la población de la región está pagando las consecuencias de una descolonización británica que durante demasiado tiempo se ha considerado equivocadamente como modélica.

Por eso, tratando de evitar el sesgo señalado anteriormente, es preciso recordar que la actual crisis violenta arrancó el pasado día 12 con la ejecución extrajudicial por parte de Israel del jefe de las Brigadas al-Quds, brazo armado de la Yihad Islámica en la Franja. Fue, sin duda, un acto premeditado contra quien Tel Aviv consideraba “una bomba de relojería viviente”, llevado a cabo con un ataque aéreo de precisión contra Baha Abu al Ata, mientras se encontraba con su familia en su domicilio (sobradamente conocido por las fuerzas israelíes y sus servicios de inteligencia). A ese ataque se sumó de inmediato el realizado al día siguiente contra un edificio ubicado en la localidad de Dir al Balah, con un balance de ocho civiles muertos (a los que se han sumado posteriormente en torno a una veintena más). Todo parece indicar que se trata de una chapuza, tanto por la forma de llevarlo a cabo (sin haber actualizado los datos de inteligencia acumulados desde que se definió como un potencial objetivo) como por la forma de presentarlo a la opinión pública (primero se dijo que era un puesto de mando de una unidad de lanzamiento de cohetes y misiles de la Yihad Islámica para, a continuación, reconvertirlo en el domicilio de un supuesto jefe del mismo grupo (un tal Abu Malhous) que habría sido eliminado en el ataque, y terminar admitiendo que solo eran ocho miembros de una misma familia sin conexión alguna con grupos violentos.

No se puede en ningún caso dejar de lado esas circunstancias si se quiere entender (que no justificar) el posterior lanzamiento de proyectiles desde Gaza contra territorio israelí, en una secuencia tantas veces vista. Una secuencia que, también como de costumbre, incluye una nueva tregua lograda con mediación egipcia en una clara demostración de que ninguno de los actores implicados desea una escalada que vaya más allá de lo habitual.

Y lo habitual es que Israel siga adelante con su estrategia de hechos consumados para hacerse con el control total de la Palestina histórica, mientras llega el tiempo de la retirada de Benjamín Netanyahu. Todo indica que finalmente Avigdor Lieberman parece haber decidido sumar fuerzas con Benny Gantz para poner en marcha una coalición gubernamental que, en cualquier caso, no cabe imaginar que vaya a suponer ningún alivio para los palestinos (ni de Israel, ni mucho menos para los del Territorio Ocupado y para los millones de refugiados dispersos por los países vecinos). Tan habitual como que los palestinos sigan siendo los perdedores netos de un proceso en el que ya ni siquiera los países árabes disimulan su falta de voluntad para estar a su lado. Y, por supuesto, tan tradicional como que la comunidad internacional siga mirando para otro lado a pesar de las diarias violaciones de los derechos humanos en Palestina.

Por su parte, la Yihad Islámica, en sintonía con Teherán, continúa apegada al guion habitual, procurando mostrar que sigue activa y que no se limita a aceptar la supuesta autoridad de un Hamas en horas cada vez más bajas.

Y así, cómo dice el cante de Pata Negra, pasa la vida

 

FOTOGRAFÍA: La franja de Gaza (Palestina) desde el espacio. Foto: NASA/NASA World Wind screenshot (Wikimedia Commons / Dominio público)

 

 

AS

 

Para ElDiario.es

 

Hay ocasiones en las que el poder del dinero es tan visible que, como ha ocurrido al darse a conocer que la Supercopa de España de fútbol se va a celebrar en Arabia Saudí, casi sobra cualquier explicación. Pero dado que los dirigentes de la Real Federación Española de Futbol (RFEF) se han empeñado en añadir el insulto a la desvergüenza, parece necesario salir al paso de los forzados argumentos que han utilizado para "vender" a la opinión pública su decisión de celebrar dicha competición en suelo saudí durante los próximos tres años.

Así, en su afán por responder a las críticas que inmediatamente han surgido por tratar con uno de los regímenes más desacreditados del planeta, han considerado que se trata de "opiniones creadas". Como si no fuesen hechos sobradamente contrastados que en Riad se localiza el más rigorista ejemplo del islam suní (el wahabismo), que, por un lado, niega derechos no solo a las mujeres sino al conjunto de unos súbditos educados obligatoriamente en la sumisión total al gobernante (por muy arbitraria que pueda ser su conducta) y, por otro, está en la base misma del salafismo y el yihadismo que tantos dolores de cabeza sigue produciendo de la mano de Al Qaeda, Dáesh y tantos otros grupos terroristas. Como si no fuera cierto que Arabia Saudí es uno de los más preocupantes ejemplos de violación sistemática de los derechos humanos y uno de los principales ejecutores de penas de muerte. Como si no existiesen casos tan macabros como el del periodista Jamal Khashoggi o tan brutales como el recurso a la fuerza generalizado en el conflicto de Yemen, donde la crisis humanitaria se añade a la barbarie de una campaña militar para la que no se adivina final. O como si, en definitiva, no destacara la satrapía saudí, primera importadora de armas a nivel mundial, entre los regímenes menos interesados en promover los valores democráticos.

No se han atrevido los dirigentes de la RFEF, sin embargo, a defenderse con el recurrente "fútbol es fútbol y no hay que mezclarlo con la política”, quizás porque en el último momento se han dado cuenta de que son precisamente ellos mismos, con la colaboración interesada de los dirigentes y los jugadores de los cuatro equipos que van a participar en el espectáculo, los que se han encargado de hacerlo. Hay que estar muy engreído para creer que por el mero hecho de firmar un contrato con Riad para organizar unos partidos en su territorio van a moverse un solo milímetro los fundamentos de un sistema de poder tan autoritario y personalista. Hay que estar muy voluntariamente ciego para no ver que aun en el hipotético caso de que finalmente las mujeres (queda por ver qué mujeres llegarán a acercarse a los estadios) puedan mezclarse con los hombres en las gradas, seguirán estando igualmente sometidas a un poder arbitrario que sigue encarcelando a las que pretenden alcanzar algún día esa lejanísima igualdad de derechos. Y más penoso aún es el intento por acabar de defenderse con el anuncio de que se ha firmado un principio de acuerdo (es decir, nada) para poner en marcha una academia de fútbol femenino. Todo ello mientras ese mismo régimen da a conocer en esos mismos días que el feminismo, junto a la homosexualidad y el ateísmo, son ideologías "extremistas", y, por tanto, condenables y perseguibles.

Igualmente, hay que ser muy cínicos para decir que se ha llegado a esta decisión porque no se quería "dar la espalda a la gente de Arabia Saudí", salvo que se esté pensando en los 34 millones de saudíes como potenciales compradores de las entradas que se pondrán a la venta. Si ya son muy pocos los gobiernos occidentales que se preocupan realmente por la suerte de esa población y de lo que sus gobernantes hacen con ella y con la de los países vecinos, menos aún es la RFEF la que ha dado la más mínima muestra hasta ahora de priorizar ese tipo de cuestiones en su agenda.

Por supuesto que nadie puede ser acusado de haber cometido delito alguno por firmar un contrato deportivo con un régimen que mata, viola derechos y niega libertades (desgraciadamente son decenas los que caben en esas categorías), pero como ya nos enseñaron hace siglos la mujer del César no solo debe ser honesta sino también parecerlo. Por supuesto, la RFEF y los clubes implicados sacarán una buena tajada (40 millones de euros por cada uno de los tres años firmados), sin que alivie la carga saber que Italia hizo lo propio el pasado año. Riad, por su parte, seguirá avanzando en su lavado de cara, guiados por la voluntad de un Mohamed bin Salman que ya ha anunciado su intención de convertir a su país (a fin de cuentas es su propiedad privada) en un centro de referencia mundial del espectáculo en todas sus variantes. Por lo que toca a España, ya se vislumbran más opciones para exportar Sanfermines, Fallas y Ferias de lo más colorido. Pasen y vean.

 

FOTOGRAFÍA: Salman bin Abdelaziz, rey de Arabia Saudí. EFE

 

 

iran

 

Para Blog Elcano.

 

Ninguno de los dos actores principales ceja en su empeño, elevando la tensión en un peligroso duelo en el que, aunque racionalmente ni Washington ni Teherán pueden desear la confrontación bélica directa, llevan ya demasiado tiempo jugando con un fuego que puede acabar no solo quemándolos a ellos, sino también afectando de manera muy directa a la región en su conjunto.

Por una parte, Estados Unidos –que fue quién en mayo del pasado año decidió romper el acuerdo nuclear con Irán– sigue adelante con su estrategia de “máxima presión”, añadiendo más sanciones contra Teherán (las últimas fueron anunciadas el pasado 31 de octubre, al tiempo que Washington renovó el “permiso” para que empresas rusas y chinas siguieran colaborando con Irán en el intento por reducir sus capacidades nucleares). Formalmente Washington dice haber optado por esta vía ante las violaciones iraníes –a pesar de que los informes de la AIEA confirmaban sistemáticamente su escrupuloso cumplimiento– para lograr que se avenga a negociar un nuevo acuerdo que incluya la paralización de su programa de misiles y el fin de su injerencia en asuntos de sus vecinos. La realidad demuestra, sin embargo, que la verdadera intención es provocar el colapso del régimen mediante una estrategia de ahogo económico que desemboque en una revolución popular que, de producirse, seguramente sería alentada desde el exterior. De paso, Washington cuenta con que de ese modo Teherán tendrá que reducir su implicación en los asuntos de Siria, Líbano, Irak, Yemen y otros países de la zona, facilitando así los propósitos de sus aliados y de sus propios planes para mantener el control último de la región.

El objetivo, en línea con lo que propugnan Tel Aviv y Riad, es evitar así que Irán se consolide como una alternativa al statu quo imperante. Y de ahí que, como acaba de hacer el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, tanto como unos como otros insistan en que hay que hacer todo lo que sea necesario (incluyendo, por tanto, medios militares) para evitar que Teherán se haga con armas nucleares (precisamente lo que con apreciable éxito se estaba logrando con el acuerdo de 2015 que Washington decidió abandonar, disparando la dinámica en la que ahora nos encontramos).

Por la otra parte, Irán se resiste a poner la rodilla en tierra y, por el contrario, anuncia, por boca de su líder supremo, Ali Jamenei, que negociar con Estados Unidos es un error. Asimismo, desde el aciago momento en el que Washington se desmarco del compromiso, el régimen iraní ha ido reduciendo (lo que no significa en todos los casos violando) su nivel de compromiso con el citado acuerdo. Así, tras haber vuelto a enriquecer uranio por encima del límite señalado del 3,67% y haber superado sus stocks permitidos de uranio enriquecido (300kg) y de agua pesada (130Tm), ahora acaba de decidir pasar a una cuarta fase, aún más osada e inquietante. Por un lado, la pasada semana ha activado una cadena de 30 centrifugadoras de nueva generación (IR-6) y, por otro, ha trasladado 2.000kg de hexafluoruro de uranio desde Natanz a Fordo, para inyectar dicho gas en las 1.044 centrifugadoras allí instaladas, lo que supone que la mencionada instalación subterránea deja de ser un centro de investigación (como se había acordado en 2015) para convertirse nuevamente en una pieza central en el empeño que puede llevarle algún día a contar con suficiente material para fabricar una bomba nuclear (antes del acuerdo ya podía enriquecer uranio hasta el 20% y ahora, a un ritmo de unos 5kg diarios, se estima que ya cuenta con más de 500kg). El incidente que ha impedido a una inspectora de la AIEA entrar en Natanz, según Teherán por sospechas de que portaba material peligroso, tampoco ayuda a mejorar el enrarecido clima reinante.

Mientras tanto, no deja de resultar alarmante la inacción de la Unión Europea, apenas disimulada por la etérea iniciativa francesa para poner en marcha una línea de crédito a Teherán por un importe de unos 15.000 millones de dólares, en un gesto que debería servir para convencer a Irán de la conveniencia de mantenerse ligado al acuerdo y a Estados Unidos de la ineficacia de su estrategia. Lo que Irán teme, con razón, es que ocurra con esta propuesta lo mismo que con el llamado “vehículo de propósito especial”, un mecanismo ideado por Bruselas para evitar represalias estadounidenses contra las empresas comunitarias que quisieran seguir relacionándose con Irán, y que nunca ha llegado a ponerse en marcha.

En este contexto no es suficientemente tranquilizador que el régimen iraní insista en que todas las decisiones que está tomando desde mayo de 2018 son reversibles, en la medida en que se levanten las sanciones y los demás firmantes cumplan con sus compromisos (básicamente dejar de tratar a Irán como un paria y abrirle las puertas al comercio y a la inversión). Tampoco lo es constatar que por este camino Irán se acerca nuevamente al punto de no retorno, a partir del cual sería tan solo cuestión de meses que pudiera estar en condiciones de realizar una prueba nuclear.

 

FOTOGRAFÍA: Imagen de la central nuclear de Bushehr (Irán). Foto: Paolo Contri / IAEA Imagebank (CC BY-SA 2.0)

 

Sigue siendo la acción humanitaria relevante

¿Subversión o necesidad?

 

 

Entre los pasados días 14 y 16 de octubre se celebró en Berlín el 32 encuentro anual de ALNAP (Active Learning Network for Accountability and Performance), una de las principales redes, a nivel internacional, para el sector humanitario. Nacida en 1997, en respuesta a los resultados de la evaluación multi-agencias que se llevó a cabo sobre la respuesta humanitaria al genocidio de Rwanda; pretende ofrecer un espacio de diálogo, debate, investigación e intercambio, especialmente centrado en la rendición de cuentas y el aprendizaje, así como en los procesos de monitoreo y evaluación.

Para cada encuentro anual, ALNAP prepara un documento base que sirve de hilo conductor a los dos días de encuentro, reuniendo a personal del sector humanitario de todas partes del mundo. Este año el documento se titulaba: ¿Más relevante? 10 maneras de aproximarse a lo que la gente realmente necesita.

 

 

Más de 180 personas, entre personal de ONGI, de ONG locales, personal académico y de think tanks, investigadores/as, consultores/as independientes, agencias de Naciones Unidas, embajadas y ministerios y los principales donantes se reunieron durante dos días a reflexionar en torno al documento base y sus premisas. Y, por primera vez - y en consonancia con el que sería el tema nuclear del encuentro, la inclusión - se unieron organizaciones de derechos humanos; cuyos insumos enriquecieron y facilitaron la apertura de los debates a otras perspectivas.

De hecho, la primera pregunta que surgió en plenaria fue ¿cómo se vería la acción humanitaria si, en vez de basarse en necesidades lo hiciera en derechos? ¿cuánto nos faltaría avanzar para transformar la filantropía y la caridad primigenia del sector, en un enfoque de justicia social?; los proyectos que formulamos ¿serían similares si nosotras mismas fuéramos a beneficiarnos de ellos, o nuestras hijas, familias, comunidades?

El documento base[1] trata, en primer lugar, de conceptualizar la relevancia en acción humanitaria - para, a continuación, ir desgajando sus diferentes componentes, hasta llegar a diez dimensiones para una respuesta relevante.

La relevancia queda definida como “estar alineados/as con las necesidades de la población afectada”. Escalas variables de las 10 dimensiones relevantes en la acción humanitaria (gráfico tomado del documento base del encuentro):

 

 

En el encuentro señalado, esta categorización nos ayudó a reflexionar, colectivamente sobre la arquitectura y el sentido de la acción humanitaria “clásica”, es decir, sobre su relevancia en la actualidad. Y sirvió de hilo conector con la caja de Pandora que se abrió la segunda jornada. Bajo el título: “cómo el legado del poder y la desigualdad dan forma a la relevancia”, se nos platearon cinco preguntas nucleares – en torno a cinco categorías de poder y subordinación - todas ellas fundamentales, interconectadas y pensadas para que nos replanteemos entre todas el accionar humanitario en su conjunto.

 

Las preguntas fueron:

 

• Patriarcado

¿Cómo podemos responder a las necesidades de las mujeres si los principales tomadores de decisiones son hombres? ¿Cómo se manifiesta el patriarcado en las diez dimensiones de la relevancia?

 

• Raza y privilegio

¿Cómo podemos, el personal humanitario blanco, entender las necesidades de protección o los matices de las diferencias étnicas? ¿Qué creencias nucleares presentes en la acción humanitaria deberíamos cuestionar y por qué?

 

• Colonialismo/paternalismo

¿Cómo pueden los donantes, principalmente del norte global responder a las necesidades reales en el mundo global? ¿Qué significaría, en la práctica, despojar la acción humanitaria de los vestigios coloniales y paternalistas?

 

• Heteronormatividad/Cis-género normatividad

En un mundo dominado por la heteronormatividad ¿cómo están siendo abordadas las necesidades de las personas de orientación sexual, expresión e identidad de género diversas? ¿Qué significaría en la práctica hacer la respuesta humanitaria más inclusiva para las personas de diverso género y/u orientación sexual?

 

Clasismo y privilegios de clase

Dadas las (evidentes) disparidades de clase entre el personal humanitaria y las poblaciones afectadas ¿cómo está influyendo el sesgo de clase a la relevancia? ¿Cómo pueden nuestros propios privilegios e identidades de clase estar impactando las respuestas humanitarias de las que formamos parte?

 

Todas estuvimos de acuerdo en que las cinco categorías plateadas apelan al núcleo identitario de la acción humanitaria: blanca, paternalista-occidental y de pasado colonial, masculina, heteronormativa y de clase media-acomodada.

Debemos plantearnos qué suponen nuestros privilegios, cómo impregnan nuestro accionar y como iniciar la deconstrucción, personal, colectiva, organizativa y ecosistémica.

Una de las piedras angulares será la búsqueda de horizontalidad en las relaciones con los socios del mal llamado sur global.

Si queremos pasar de enfoques “basados en la comunidad” a otros “liderados por la comunidad”, las dinámicas de poder deben cambiar.

En la punta de la pirámide los donantes deben repensar y reestructurar su rol, en este “nuevo” accionar en el que la horizontalidad debe sustituir la verticalidad postcolonial.

Necesitamos nuevas perspectivas. Perspectivas que sean inclusivas, interseccionales, racializadas, despatriarcales, con un radical sentido de la justicia social y la igualdad.

¿Podemos imaginar una acción humanitaria decolonial, despatriarcal, diversa, inclusiva, racial, plural e igualitaria? Si deseamos ser relevantes, es necesario, imperativo y urgente.

 

 

Si te gustaría profundizar en las categorías expuestas, explora la bibliografía que ofrecemos a continuación y que fue facilitada en el encuentro señalado:

 

  • General/interseccionalidad:

 

Mapping the Margins: lntersectionality, ldentity Politics, and Violence Against Women of Color - Kimberlé Williams Crenshaw https://www.racialequitytools.org/resourcefiles/mapping-margins.pdf

A Beginner's Guide to lntersectionality - Miriam Dobson https://thebodyísnatanapology.tumbIr.com/post/55266150564/a-begínners-guide-to-intersectionaIity

Diversity in Oxfam GB: engaging the head and turning the heart - Bimla Ojelay-Surtees https://policy­ practice.oxfam.org.uk/publications/diversity-in-oxfam-gb-engaging-the-head-and-turnlng-the-heart-131543

Power and Privilege: A handbook far political organisers - NEON https://theedgefund.files.wordpress.com/2013/04/neon-power-and-privilege-intro-guide.pdf

The Power Book: What is it, Who has it and why? - Claire Saunders et al

The problem with "privilege" -Andrea Smith https://andrea366.wordpress.com/2013/08/14/the­ problem-with-privilege-by-andrea-smith/

 

  • Heternormatividad y Cisgeneronormatividad:

 

Down By The River - E Dwyer & L Woolf https://www.edgeeffect.org/wp­cont ent/uploads/2019/03/Down-By-The-RiveR-May2018.pdf

Pride in  the  Humanitarian  System  Consultation:  Final Report  https://www.edgeeffect.org/wp­content/uploads/2-018/11/ConsUltation-ReportPríde-in-the-Humanitarian-SystemAII-Annexes.pdf

Beyond men and women: a critical perspective on gender and disaster - JC Gaillard et al https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27654026  

Why is development work so straight? Heteronormativity in the international development industry - Susie Jolly https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/09614524.2011.530233

Sex, Gender and Development: Challenging heteronormativity Shivananda  Khan and  Susie Jolly https://www.ids.ac.uk/files/dmfile/challengingheteronormativity.pdf

Sexual and Gender Minorities in Humanitarian Emergencies -Jennifer Rumbach & Kyle Knight https://link.soringer.com/chapter/10.1007/978-3-319-05882-53

 

  • Paternalismo y colonialism:

 

Paternalism beyond Borders - Michel Barnett https://www.cambridge.org/core/books/paternalism%C2%AD%20beyond-borders/96EE2939DAF907CC11264A6904A780B9

Humanitarian aid system is a continuation of the colonial project - Janaka Jayawickrama https://www.aljazeera.com/indepth/opinion/humanitarian-aid-system-continuation-colonial­proiect.180224092528042.html

Coloniality and Modernity/Rationality -Aníbal Quijano http://dx.doi.org/10.1080/09502380601164353

What's There to Mourn? Decolonial Reflections on (the End of) Liberal Humanitarianism - Olivia Rutazibwa- https://www.researchgate.net/publication/332237667_What's_There_to_Mourn_Decolonial_Reflections_on_the_End_of_Liberal_Humanitarianism

No White Saviors - https://nowhitesaviors.org/

 

  • Patriarcado:

 

Feminist Realities: Our Power in Action, An exploratory Toolkit -AWID https://drive.google.com/file/d/1VLVEdejfbgvCbIhIksMpZxbLjDvjWzW4/view 

Checking My Male Privilege - Charles Blow https://www.nytimes.com/2017/10/29/opinion/checking-my-male-privilege.html

The Big Push: Exposing and Challenging Persistent Patriarchy - Cynthia Enloe https://www.ucpress.edu/book/9780520296893/the-big-push

Understanding Patriarchy - bell hooks https://imaginenoborders.org/pdf/zines/UnderstandingPatriarchy.pdf

The Missing Masculinity in the Discourse of lnternational Humanitarian Aid to Displaced Syrian Refugees - Aitemad Muhanna-Matar https://blogs.lse.ac.uk/mec/2019/03/05/the-missing­masculinity-in-the-discourse-of-international-humanitarian-aid-to-displaced-syrian-refugees/

Sensuous Knowledge: A Black Feminist Approach far Everyone - Minna Salami https://www.pontas­agency.com/books/minna-salami/sensuous-knowledge/ 

Gender Toolkit - WFP https://gender.manuals.wfp.org/en/

 

 

  • Raza y privilegios:

 

Secret aid worker: there is still racism within humanitarian work https://www.theguardian.com/global-development-professionals-network/2015/aug/18/secret-aid-worker-racism-humanitarian-work

Q&A: Degan Ali on the systemic racism impacting humanitarian responses https://www.devex.com/news/q-a-degan-ali-on-the-systemic-racism-impacting-humanitarian-responses-95083

We need to talk about racism in the aid sector - Tindyebwa Agaba - https://www.opendemocracy.net/en/shine-a-light/racism-humanitarian-aid-sector/

On posh white blokes in NGOs - Guppi Bola - https://www.opendemocracy.net/en/opendemocracyuk/on-posh-white-blokes-in-ngos/

White Privilege: Unpacking the Invisible Knapsack - Peggy Mclntosh - https://www.racialequitytools.org/resourcefiles/mcintosh.pdf

Me and White Supremacy - Layla F. Saad  http://laylafsaad.com/meandwhitesupremacy-workbook

E-learning about race and privilege - PopWorks https://www.popworksafrica.org/products

 

  • Clasismos y privilegios de clase:

 

Class & NGOs: 7 practica! ideas to shift power and centre social justice - Kat Wall https://pubIicinterest.org.uk/ngos-and-class/

The Activist Class Cultures Kit - http://www.activistclasscultures.org/#about-marquee

Challenging and Changing Classism in Organizations - https://classism.org/challenging-and-changing-classism-in-organizations/

 

 



 

FOTOGRAFÍA: Manu / Cartoon Movement