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Una vez finalizadas ya las tareas de búsqueda de supervivientes, se inicia una nueva etapa que debe tomar la crisis producida como oportunidad para encarar el futuro de Haití con una perspectiva omnicomprensiva y de largo alcance. En este periodo, y mientras todavía el esfuerzo principal se concentra en la asistencia y protección de las víctimas, es fundamental adoptar ya desde su arranque una visión que vaya más allá de la emergencia y la rehabilitación, para pensar en la reconstrucción global del país.

Esa reconstrucción solo tendrá éxito si logra que Haití salga del pozo en el que lleva sumido tanto tiempo, consolidando un marco de bienestar que permita satisfacer las necesidades básicas de la población haitiana y garantizar su seguridad. Igualmente vital para ello es la consolidación de un aparato estatal eficaz, transparente y respetuoso con los derechos humanos, así como el protagonismo de una sociedad civil dueña de su propio destino. La apropiación por parte de los haitianos de toda la reconstrucción es clave.

En esa línea, y asumiendo que el protagonismo de la reconstrucción debe recaer sobre los propios haitianos, la Conferencia Internacional de Donantes (Montreal 25 de enero), preparatoria de una de más alcance, ofrece una oportunidad inequívoca para evitar errores pasados e implicar a actores nacionales e internacionales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, en la tarea. Para que así sea, es preciso:

- Definir con precisión el marco institucional de la respuesta internacional a la reconstrucción, con la ONU como referente principal, tanto en su dimensión civil como en la de seguridad.

- Avanzar en la condonación total de la deuda externa de Haití.

- No apresurarse en las decisiones sobre reconstrucción y dar tiempo para que las misiones de evaluación de necesidades, más allá de la emergencia, tengan lugar.

- Asumir que al tratarse de un esfuerzo de carácter sostenido y de largo plazo, los compromisos deben ser también de esa naturaleza.

- Establecer mecanismos de control sobre los compromisos financieros asumidos por los donantes, tanto para asegurar su desembolso efectivo como para garantizar su correcta utilización.

- Evitar el afán de protagonismo bilateral, privilegiando la asunción de compromisos multilaterales y de instituciones internacionales.

- Establecer, en el marco de una Unión Europea que debe ser un actor relevante en este proceso, las adecuadas sinergias entre sus diversos instrumentos de cooperación abordando de modo estratégico su participación. El principio de división del trabajo es esencial.

- Aplicar sobre el terreno la idea de que el desarrollo y la seguridad humana son dos caras de la misma moneda, articulando de manera simultánea una estrategia que aspire a lograr resultados positivos en ambas esferas.

- Canalizar la ayuda de carácter policial o militar a través de la misión de paz con mandato de la ONU (MINUSTAH) que, aunque necesitada de refuerzo, cuenta entre sus funciones con la colaboración en la prestación de asistencia.

- Potenciar las capacidades del aparato estatal haitiano, tanto en el terreno social, político y económico como en el de seguridad, al servicio de la seguridad humana y el bienestar de todos los haitianos.

Madrid, 25 de enero de 2009