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Hoy tendrá lugar la tercera sesión: "Medios y representaciones. La visualización del genocidio ruandés y el papel de los medios de comunicación” El análisis sobre el papel de los medios de comunicación en genocidio ruandés se reabre hoy a las 19.00 horas con la siguiente programación:

Conferencia:

José Carlos Sendín, doctor en Comunicación por la Universidad Rey Juan Carlos.

Charla-coloquio con:

Amaia Esparza, directora de Comunicación de MSF-España.

Alfonso Armada. Director del Máster de ABC y de la revista digital fronterad.

Javier Bauluz, fundador y director de Periodismo Humano.

Moderador: Carlos Bajo, periodista experto en África.

 

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¿Se pudo evitar el genocidio en Ruanda?, ¿qué papel jugó la comunidad internacional frente a la masacre? y ¿qué balance se puede hacer de la ayuda humanitaria prestada durante y después del exterminio? A esta y otras muchas cuestiones se dieron respuesta ayer en la segunda jornada celebrada en La Casa Encendida con motivo del 20 aniversario del genocidio ruandés. Una sesión en la que participaron, entre otros, la responsable de proyectos de International Alert en Ruanda y Burundi, Betty Mutesi, y el presidente de Médicos sin Fronteras en España, José Antonio Bastos.

La sesión, bajo el lema “¿Hicimos algo para pararlo? Los límites y contradicciones de la respuesta  internacional al genocidio de Ruanda”, tenía como objetivo analizar la conducta de los distintos agentes implicados en los hechos ocurridos en el país centroafricano en 1994. Todos los conferenciantes coincidieron en responder con un no rotundo a la hora de indicar que desde la comunidad internacional no se actuó y calificaron la falta de intervención con el término “pasivismo activo”.

Con el fin de explicar al público asistente este hecho, Betty Mutesi, responsable de proyectos de International Alert en Ruanda y Burundi, inició su ponencia remontándose al año 1959. Fecha en la que Muere el rey tutsi Mutara III Rudahigwa y en la que se desencadena una revolución social donde campesinos hutus atacan a los terratenientes tutsis y provocan más de 20.000 muertos y 150.000 desplazados.

Así, echando la vista atrás, quedó aclarado el hecho de que –ya desde hacía décadas– se podía anticipar y prever lo ocurrido en Ruanda. Siendo aún menos todavía justificable la falta de ayuda internacional. Un agujero negro que sigue patente en la sociedad ruandesa y que, en palabras de la conferenciante “se ha vuelto una realidad cotidiana”.

Por su parte, José Antonio Bastos, presidente de MSF-España y testigo directo del genocidio, calificó como “una farsa y una tragicomedia” lo sucedido en Ruanda. Una doble cara jugada por la comunidad internacional al no frenar la masacre y, sin embargo, destinar buena parte de sus fondos a la crisis posterior de los refugiados. Esta crítica es aplicable según Bastos a la situación actual donde, al igual que lo ocurrido en 1994, “la imposición del multi-mandato internacional sigue siendo un instrumento que utiliza a la ayuda humanitaria para posicionarse frente al terrorismo”. Bastos hizo así un paralelismo con las situaciones que se viven actualmente en República Centroafricana (RCA), en la República Democrática del Congo (RDC) o en Siria.

En cuanto a la pregunta “¿Hicimos algo para pararlo?” el presidente de MSF-España reafirmó que no se actuó y que es absurdo hablar de límites y contradicciones en tal situación. Para Bastos, el comportamiento de la comunidad internacional fue una estafa que “dejó coja y amputada a la acción humanitaria”. Desde las organizaciones humanitarias “hicimos más de lo que se nos podía pedir”, ya que “la responsabilidad de actuar para frenar el genocidio era de los gobiernos y no nuestra”,

En el análisis sobre el genocidio ruandés también tuvieron presencia otras organizaciones a través de la llamada Fila 0. Félix Fuentenebro (Médicos Mundi) reparó en el caos y el desorden vivido tras el genocidio y explicó cuáles fueron las labores que realizó su organización en los campos de refugiados tras el postconflicto. Lugar donde tuvieron que hacer frente a otra batalla: la inestabilidad propulsada por los infiltrados del Frente Patriótico Ruandés (FPR).

Por su parte, Ricardo Angora (Médicos del Mundo) entonó el mea culpa de su organización al reconocer que habían fallado en cubrir las necesidades básicas de la población, así como también prevenir el contagio de epidemias, por la falta de una buena coordinación. No obstante, reafirmó la idea planteada por Bastos a la hora de repartir responsabilidades frente al genocidio: “no es tarea de los humanitarios actuar en este tipo de conflictos, sino de las fuerzas de seguridad”.

Para Marcos Ibáñez (ALBOAN, Entreculturas), quien intervino en último lugar, las limitaciones de la comunidad internacional siguen presentes hoy en día y la situación en Ruanda sigue siendo muy crítica. “En la actualidad no podemos aclarar los progresos de la población ruandesa porque no existe una verdadera paz; el genocidio aún no se ha superado”, aseguró.

El broche a la jornada de ayer lo puso Nicolás Castellano (periodista de la Cadena Ser), encargado de moderar el coloquio. Castellano hizo balance de las dos sesiones celebradas (dentro de las 4 previstas en el ciclo) y anunció la que tendrá lugar hoy: “Medios y representaciones. La visualización del genocidio ruandés y el papel de los medios de comunicación” a las 19.00 horas en el Auditorio de La Casa Encendida.

Programa

Entrada libre hasta completar aforo

 

  

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