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Para Revista MSF nº 98

Desde principios de los años noventa, la ayuda humanitaria fue tomando peso en los organismos internacionales y los Estados, lo que supuso un importante crecimiento de los presupuestos públicos destinados a ello. La crisis económica está congelando los fondos humanitarios internacionales y haciendo desaparecer prácticamente los de nuestro país.

La ayuda internacional toca techo

La respuesta humanitaria internacional disminuyó en 2012 por segundo año consecutivo, tras alcanzar su punto máximo en 2010 (en respuesta a las inundaciones en Pakistán y el terremoto de Haití). La mayor parte de la caída provino de los donantes del CAD - OCDE, con una reducción desde los 9.620 millones de euros a los 8.584 millones en 2012. Los datos provisionales de 2013 y 2014 indican que, ni tan siquiera la guerra de Siria, que ha motivado el mayor llamamiento humanitario por parte de la ONU, ha logrado que los países donantes aumenten sus contribuciones.

Pero lo que es más grave, más allá de las cifras, el llamado "sistema humanitario internacional" no está siendo capaz de garantizar asistencia y protección a los afectados por conflictos como el que sufre República Centroafricana. Por más que se entonen mea culpas tras situaciones como el genocidio de Ruanda hace ahora veinte años, no parece que hayamos aprendido lo suficiente como para prevenir o, al menos, reaccionar a tiempo en estas situaciones. La propia vicesecretaria general para asuntos humanitarios Valerie Amos ha expresado su preocupación por esta incapacidad de reacción de la comunidad internacional con la sempiterna excusa de la crisis.

La ayuda española se hunde

En el caso español, la ayuda humanitaria pública española creció de modo relevante desde los inicios de la cooperación española en los años ochenta, hasta el año 2009, superando los 465 millones de euros y suponiendo casi el 9% de la AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo). El año 2010, en pleno post terremoto de Haití, ya se redujo hasta los 356 millones de euros y en 2011 cayó aún más hasta los 216 millones de euros. Es decir, ya en el periodo del anterior gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), tras importantes subidas, la ayuda humanitaria pública se redujo en un 60%. El cambio de gobierno y la llegada del Partido Popular (PP) han acelerado, evidentemente, este derrumbe hasta niveles insospechados con 75 millones de euros en 2012 y, por el momento, unos 50 millones en 2013. Es decir, la ayuda humanitaria pública española se encuentra desde la perspectiva financiera en momentos muy difíciles que la están convirtiendo en irrelevante. Pese a los esfuerzos realizados por los actores humanitarios no gubernamentales y también por la propia Oficina de Acción Humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en materia de mejora de la calidad, establecimiento de protocolos y sistemas de actuación, coordinación, profesionalización y transparencia, la ayuda humanitaria española ha pasado de tener un cierto peso y respeto entre la comunidad internacional, a ser un instrumento irrelevante y con escaso músculo para actuar cuando es demandado.

Y pese a todo, el apoyo de los ciudadanos a la acción humanitaria sigue siendo muy importante según todas las encuestas, aunque se manifieste solo o fundamentalmente en la respuesta a, precisamente, las grandes emergencias mediáticas. Este apoyo ha permitido consolidar en nuestro país un pequeño grupo de ONG especializadas que han consolidado y fidelizado el apoyo de la ciudadanía y que cuentan con capacidades propias. Habrá que confiar en eso.

Francisco Rey Marcos

Codirector del IECAH

Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria